El manejo de Archivos en Linux sigue el modelo de la sesión. Para trabajar con un Archivos hay primero que abrirlo con una invocación a la función open. Ésta devuelve un descriptor de fichero (file descriptor en inglés), un número entero que servirá de identificador de Archivo en futuras operaciones. Finalmente hay que cerrar el Archivo, con la función close, para liberar los recursos que tengamos asignados.
Existen al menos tres descriptores ya establecidos en la ejecución de un programa (ya los han abierto por nosotros). El descriptor 0 es la entrada estándar (normalmente el teclado), el descriptor 1 es la salida estándar (normalmente la pantalla) y el descriptor 2 el fichero estándar de visualización de errores (también la pantalla, normalmente). Los pueden considerar como simples Archivos que ya han sido abiertos, y pueden trabajar con ellos con cierta normalidad. Incluso los pueden cerrar.
Los Archivos en Linux permiten tanto el acceso directo como el secuencial. Cada fichero abierto dispone de un puntero que se mueve con cada lectura o escritura. Hay una función especial llamada lseek para posicionar ese puntero donde se quiera dentro del Archivos.
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